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Valores morales en el deporteHacia la Detección del Papel del Deporte como Agente Socializador y Catalizador de la Internalización de las Normas y Valores MoralesPor: Ps. Ignacio Gallardo Navarro I Resumen: El propósito del presente documento es evaluar la participación que tiene el deporte en la entrega de normas y valores morales en sujetos que han practicado alguna disciplina deportiva y la extensión que esto pueda tener hacia su desenvolvimiento con la sociedad. Se pretende indagar en la validación del deportecomo un medio de aprendizaje social, mediante el cual se pueden incorporar normas y valores éticos que sirven para el correcto desenvolvimiento del deportista en su vida general (no solo en el plano deportivo), como los valores de lucha, de esfuerzo, del cumplimiento de la norma y del sentido del deber. Este trabajo es el comienzo de una investigación de largo plazo, y que encuentra en esta investigación el momento inicial de debate de las ideas propuestas. II Investigación y Discusión: El deporte es una actividad que se realiza de preferencia en un rango de edad enmarcado por el desarrollo físico y las mejores edades de desempeño motriz. No obstante, se observa que el deporte es una actividad que acompaña a quien lo haya practicado hasta sus últimos días. ¿Qué hay en el deporte que trasciende la actividad física? Se aplicó una encuesta a personas que hayan tenido una experiencia deportiva de entrenamiento y competición por más de 3 años y que tengan en la actualidad sobre 30 años. Luego las respuestas fueron analizadas por categorías. En las respuestas se puede encontrar una marcada tendencia a reconocer la presencia de un legado moral del deporte, que se inclina a: a) temáticas de trabajo en equipo (plano práctico) yb) estrategias para afrontar las adversidades (plano ideológico y estratégico). Se observa una marcada tendencia a reconocer el acercamiento al deporte en la búsqueda de entretenimiento, inserción social y desafíos personales. Se hace la observación inmediata que esto es lo que se encuentra dentro de las tareas evolutivas del sujeto en edades adolescentes. El ser deportista es una elección que confiere identidad a la persona, y reúne un conjunto de características y atribuciones que van más allá de la práctica y el ejercicio; más allá de la salud y la condición física; más allá de las destrezas y las virtudes que hayan servido para destacar por sobre el resto. En otro aspecto, se observa al deporte como un concepto que trasciende a la manifestación en los actos y en los hechos, y la experiencia deportiva contiene interacción e intercambio de elementos morales, sociales y perspectivas de vida que le lleva al sitial de experiencia positiva y beneficiosa, tanto para el sujeto que la vivencia, para quienes la han experimentado, y para quienes estén comenzando en el deporte. Los valores encontrados en la experiencia deportiva están relacionados con los valores sociales, la perseverancia y la salud, valore aprobados socialmente y que permiten que un sujeto resuelva sus tareas evolutivas y sociales de manera más eficiente y adaptativa. EL valor del cómo enfrentar la vida es el segundo mas reconocido en el plano personal, en tanto que el trabajo en equipo es el aprendizaje más evidente para los ojos de los encuestados. Se observa una postura de negación frente al tema del retiro en general, la misma que es ratificada cuando se pasa al plano personal. Se aprecia también una proyección personal en el deporte a futuro. Otro elemento observado es que hay una marcada tendencia a aconsejar y valorar favorablemente la inclusión en el deporte a las nuevas generaciones, por cuanto es una transmisión de concepto que se expresa con valencia positiva. Como resultado anexo al indagado originalmente, se descubre que existe una vivencia de negación y no aceptación del retiro. Es importante discutir este tema de modo de facilitar la apertura de este debate a la contingencia actual y mostrar la negación y la no resolución del tema de alejamiento de la práctica deportiva, que se manifiesta en la mantención de una identidad pasada. Por otro lado, se observa también un afrontamiento catastrófico a este momento, asumiéndolo como un fin de vida y no un fin de ciclo, que habla del sobredimensionamiento del momento del retiro, la incontinencia emocional para pasar de una etapa grata y exitosa a otra más ingrata, difícil e incierta, y la reducción de la visión del deporte a solo la manifestación de la actividad y, no incluir en esta visión cotidiana, la proyección del legado del deporte hacia la vida. Frases como “En el fútbol se habla que el deportista muere dos veces, una vez cuando se retira y luego cuando muere” abren la discusión a analizar si el deportista tiene dos vidas. Se sugiere que este elemento sea adicionado a la formación y entrenamiento del deportista, pero de manera constante y sistematizada, sin que se deba llegar a casos de puntos de quiebre o fractura psíquica, como incursión en drogas, violencia, depresión y otras alteraciones psicológicas. En base a lo anterior, se propone la generación de planes y propuestas de desvinculación programada, de modo que los deportistas que llegan al ocaso de su vida activa puedan enfrentar este momento con mayor estabilidad psico-emocional. Para pretender estabilidad se propone que el deportista haya elaborado un proceso personal de detección de intereses y proyecciones personales basados en un autoconocimiento que se estima debe ser asistido de manera profesional. En base a que no se deja de estar vinculado al deporte, se pretende que haya una reconversión ocupacional, de modo que encuentre nuevas zonas donde pueda mantener su actividad vital. Algunas vías de continuación del deporte son el área administrativa, técnica, formativa, medios de comunicación, pequeña empresa, etc, Se propone instalar programas de asistencia y de desvinculación programada con enfoque a la reconversión, de modo de asistir sostenida y programadamente al deportista en retiro. Metafóricamente hablando, se pretende evitar que el deportista muera, sino que en el más puro sentido de la palabra, que siga vivo, es decir, viviendo, sin sentir que algo muere o se le ha muerto. Un deportista puede dejar de jugar en la cancha, y el partido puede finalizar, pero esa es una faceta, hay otros puestos que puede asumir, con distintas responsabilidades y exigencias, incluso algunas mayores que las que la práctica deportiva le puede exigir. Una idea que debe quedar dando vuelta en aquellos que trabajan con deportistas, en competición y en formación, es que el deporte es bueno en sí y por sí, más el deporte y nada más no es bueno, en especial en la adaptación a la realidad. Los casos de deportistas famosos y talentosos que luego son un desastre en sus vidas privadas inundan las páginas sociales de los periódicos y revistas. Es de especial interés el acompañar la formación y entrenamiento deportivo con procesos de maduración y elaboración de contenidos vitales, de modo que la asistencia que se haga al deportista le provea de una visión de vida que le facilite la adaptación a su medio, en particular en el momento de finalizar su período activo y de rendimiento. Parafraseando los conceptos psicoanalíticos, el autor de esta investigación propone nombrar a este difícil momento como un “retorno a la realidad”. El deporte por sí solo no es suficiente, es una herramienta, un medio, la extensión del juego, una cosmo-realidad del como si, y que de manera asilada solo permite ver una realidad fantasiosa e ilusoria, una burbuja que tiene importantes atractivos y que por lo mismo pueden generar el deseo de quedarse ahí. Podemos discutir si acaso el deportista nunca deja de estar en la realidad cotidiana, mas se piensa que hay convergencia en que, en la medida que este proceso sea facilitado por agentes de cambio, tales como psicólogos y entrenadores, sabido es también que los formadores de deportistas en cierta medida lo realizan, no obstante esto queda sujeto a los atributos personales y carisma que pueda tener. Colocar énfasis e incluir este aspecto en lo formal y manifiesto, lejos de perjudicar, aportaría con mejorías al proceso del principal beneficiario, el deportista, y por extensión, al deporte en sí. Contenidos recientes:
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